Las universidades que cuentan con estudios de posgrado en Educación deben tener una interesante biblioteca llena de tesis, revistas de investigación, estudios de impacto, etc. Sin embargo notamos día a día que muchas de los resultados de aquellas investigaciones no son tomadas en cuenta por los responsables de generar su “reformas”.
El divorcio entre los resultados de la investigación y las políticas, entre la ciencia y realidad es abismal en muchos casos y no exclusivo del sector educativo. Muy cerca en el tiempo (85 al 90) y en el espacio (Venezuela o Bolivia) somos testigos de los estragos en la sociedad que puede conducir medidas económicas desacertadas y alejadas del razonamiento académico común.
El problema de este delgado hilo ya ha sido abordado precisamente por los propios investigadores, Santiago Cueto explicaba esta relación en uno de los números de la revista REICE.
Me vino a la mente el tema, por los comentarios vía el blog, por el chat o por mail que el video del post anterior ha cosechado, reflejo de la distancia entre los mundos académico y político; para los especialistas, las propuestas de Inger pueden son recurrentes o conservadoras, sin embargo para los políticos y los legos en la materia, las mismas son interesantes y modernas. La diferencia entre uno y otro grado de percepción está correlacionado al conocimiento previo, y en materia educativa, este conocimiento se difunde a partir de las Tesis de grado, revistas especializadas, y últimamente (pero aún con escasez) blogs especializados.
Pero la difusión no es suficiente, los hacedores de políticas no leen, o mejor dicho, no tienen contacto directamente con el mundo de la academia. Para ello, se ha perfilado un nuevo profesional puente o nudo entre estos 2 mundos: el “analistas de la información” o el "information broker”, indicado para tejer redes colaborativas que hagan la sinergia necesaria para recomendar políticas en función a las evidencias proporcionadas por los generadores de conocimiento.
Para un mejor entendimiento, les recomiendo el artículo de John Swope, el cual detalla muy bien los retos, el papel y la formación de este profesional, particularmente me ha ordenado las ideas sobre los retos de formular políticas públicas en general.
Imagínense si planteáramos acciones en base a la intuición o la simpatía y no en evidencias. Sería, por ejemplo, como si en materia de TICs el Perú comprara las ineficientes laptops para niños, laptos del proyecto que al parecer ha fracasado en el mundo entero.
:(
