¿Quién define el éxito académico?

He copiado el interesante artículo que rescato desde el blog de Brunner, acerca de la última disputa en USA entre las Universidades y el Congreso en torno a las competencias que debe tener el Departamento de Educación en la definición de los estándares de calidad.

Recordemos que el proceso de acreditación fue creada por las universidades norteamericanas como un sistema de autorregulación voluntaria siendo el primer país en el mundo en adoptar estas medidas, posteriormente el gobierno crearía agencias de acreditación con estándares para evaluar a las distintas agencias privadas, algunos Estados también cuentan con agencias propias de acreditación, en fin, hay una gran variedad en el país norteamericano. Entre ellas se encuentran  ABET (para Ingenierías) y la APA (psicología)

 

Colleges Emerge the Clear Winner in the Battle Over Accreditation
By PAUL BASKEN


If the accreditation battles of the past year had been a boxing match, the referees probably would declare American colleges the winner by a technical knockout.

The latest example is the victory the colleges have secured in a fight with accreditors themselves over proposed legislative language. The outcome appears to have removed the institutions' last major obstacle to asserting their right to define academic success.

The skirmish began last summer, when a provision colleges favor was included in the U.S. Senate's bill to renew the Higher Education Act. The language would make it clear the Education Department cannot use federal accreditation to create requirements for evaluating colleges.

Accrediting agencies fought back. They persuaded members of the House of Representatives to remove that language from their version of the bill, by arguing that the Senate proposal would give the colleges too much power.

Now, after weeks of intensive negotiations, the colleges and the accreditors have reached a settlement. The result? They agreed to take the general approach of the Senate bill, giving colleges the authority to set the terms of their own academic evaluations.

The compromise language does give the accreditors the right to suggest some measures, like faculty qualifications or student test results, by which the colleges will be judged. But, according to participants in the talks, the new language also makes clear that in the case of disagreements, the colleges would retain final authority.

Both houses of Congress, of course, still have to formally adopt that language as they craft a final version of the Higher Education Act renewal. But Congress already made clear last year that it stands firmly alongside the colleges on accreditation matters. Lawmakers forced Education Secretary Margaret Spellings to retreat from writing new regulations intended to cement her department's authority over accreditation. Members of both the House and the Senate also included language in each chamber's versions of the Higher Education Act that would end the department's authority over the agency responsible for reviewing accreditor performance.

Neither college officials nor accrediting-agency representatives want to talk on the record about their negotiations over the bill's language and their agreement to let colleges define their own measures of academic success.

But Charles Miller, chairman of the Bush administration's Commission on the Future of Higher Education, sees the result as a clear loss for the campaign to improve the quality of American colleges, as the peace agreement is likely to end any remaining hope that Congress might give the Education Department the right to dictate standards.

Accreditation was created by colleges as a system of voluntary self-improvement. The federal government later adopted the process by establishing its own accrediting standards and then allowing students to receive federal aid only if they attend a college that is endorsed by an approved accreditor.

Mr. Miller's commission recommended in September 2006 that the government use that federally required accreditation to set even tougher standards for colleges. The change is necessary, the panel concluded, because too many colleges are providing a low quality of education and don't give students and taxpayers an objective method of evaluating academic performance.

Colleges might eventually face real pressure to change when states realize they are permitting a form of accreditation that is dominated by six regional agencies, which leaves the colleges largely unaccountable for how they spend state money, he said.

"The governors are going to wake up one day," Mr. Miller said, "and say, 'What are these people in Atlanta and Chicago and those places doing telling me what my institution should do? We own them.'"

Mr. Miller's hopes for an awakening by states are rising as his allies in the federal government appear to be backing off. For the past several years, the Education Department has asserted its right under existing federal law to set college-performance standards in a variety of areas, including student achievement, curriculum, facilities, and financial security. As the debate over that has worn on, however, Ms. Spellings has made increasingly clear her willingness to let colleges set the terms.

All colleges should be allowed to "describe their own unique missions" and be judged against that, the secretary said in December at the National Press Club in Washington.

"That is," she said, "totally within the jurisdiction of each institution."

La hormiga feliz

Algo de humor! :D

Hasta en la China

Revisando en el boletín de la GUNI, encontré algo sobre el enorme país asiatico:

En primer lugar, el Ministerio de Educación ha impuesto una medida de garantía de la calidad para todas las instituciones de educación superior por la que cada institución debe someterse a una evaluación cada cinco años. Además, todos los años, aproximadamente doscientas universidades deben ser evaluadas por un grupo de expertos mediante inspecciones in situ. Visitarán los campus, mirarán los historiales, comprobarán los exámenes, analizarán los presupuestos de las universidades, hablarán con los estudiantes y calcularán la proporción entre el número de estudiantes y el de profesores, entre otras cosas. Esta medida es un intento de asegurar y aumentar la calidad básica de la educación superior.
Wei Yang en GUNI

El sistema de educación superior Chino cuenta con 23 millones de estudiantes y más de 2200 instituciones, nuestro sistema universitario tiene algo de 520 mil estudiantes, 85 universidades y aún estamos a la espera de que se haga efectivo el SINEACE, ¡vaya comparación!.

Ojo con algunos premios

Hace unos meses recibí desde la lista de interés del RINACE, el siguiente mail de Luis Ernesto Gutiérrez, en el cual nos describía la labor que cumple el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa-CIHCE:

CIHCE es una Asociación Civil "sin fines de Lucro" fundada en la ciudad de Lima en Julio del 2001 que dice tener como misión distinguir y promover modelos de enseñanza y de gestión que contribuyan a elevar la calidad de la educación en Iberoamerica, pero tiene como principal compromiso (léase negocio) dignificar y honrar a los Profesionales e Instituciones que se dedican a la Educación en Iberoamérica con la entrega del "Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa" y la inscripción en el "Libro de Líderes Supremos de la Educación en Iberoamérica". Premio, condecoración o reconocimiento al cual acceden por nominación propia. Es decir si tu consideras que eres excelente y consideras que cumples los requisitos que ellos establecen y sobre todo SI PAGAS  los 500 dólares como contribución a "los gastos Administrativos, gastos de Imprenta, gastos de envío, entre otros importantes gastos" entonces te harás merecedor a dicho premio, a ser reconocido como Líder Supremo de la Educación en Iberoamérica 2007 (conozco a un Lider Supremo de la Educación en Iberoamérica 2004, 2005 y 2006 que lo más cerca a educación que ha estado es cuando ha ido a preocuparse por el rendimiento de sus hijos en el colegio)

Además ese módico pago da los siguientes beneficios:

Serán honrados con la entrega de las siguientes distinciones:

  • Trofeo de Honor: «Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa» grabado con el nombre de su Institución.
  • Títulos y Condecoración: «Doctor Honoris Causa»
    Distinciones al Director de la Institución por ser el principal Gestor más exitoso en su categoría.
    (puedes enviar el nombre de tu director para que le hagan llegar la invitación para recibir su condecoración o la puedes recibir tú)
  • Títulos y Condecoración: «Magíster en Gestión Educativa»
    Distinciones otorgadas a los Gestores por la destacada conducción de la institución a la excelencia educativa.
    (Hasta para dos colegas tuyos designados por ti)
  • Las instituciones estarán en el Libro Multimedia y en la página web del Consejo, en el cual se destacará la fotografía y reseña de la empresa participante en su rubro. (Es interesante, hay premio a academias de preparación universitaria, a nidos de colegio, a la oficina de administración de tal universidad... etc y si no encuentras alguna que se acerqué al área en el cual trabajas, hay una opción nominada "otras: especificar" no nos extrañe que se entregue un premio al Centro de Impresiones de tu Universidad o a la Concesionaria de Alimentos de tu Colegio, o nos lleguen curriculum vitae con el título de "Doctor en Educación Iberoamericana", "Doctor Honoris Causa de Iberoamericana" en reconocimiento de ser considerado un "paladin de la Educación". ¿No sé que impacta más ser un "paladin de la educación" o un "Líder Supremo"? )

Los títulos entre comillas son tal y como son ofertados en la página oficial del CIHCE

http://www.consejoiberoamericano.org/titulos.htm

Pueden ingresar a dicha página y conocer a los líderes supremos en Educación de su país.

  • Las Instituciones estarán autorizadas a utilizar el logo del Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa, para su difusión publicitaria, a nivel Iberoamericano.
  • Participación en la ceremonia de gala, a realizarse en un hotel de lujo (en el 2004 fue en el Swiss Hotel, los años siguientes han sido realizados en diversos hoteles de Iberoamérica. Parece ser que la aspiración por un reconocimiento fácil, suntuoso y rimbombante al cual se accede por un pago es compartida en muchos lugares de Iberoamérica)

Esta descripción la pueden leer (en toda su extensión pero sin los comentarios de Luis) en la web del Consejo, mi interés en publicarlo se debe a que en las últimas semanas he tenido 3 experiencias relacionadas:

  • La primera de ellas fue la premiación que recibió la UPAO el año pasado, algo que ya había mencionado en su momento, pero sólo como una noticia de interés.
  • La segunda fue referida por un profesor de una universidad privada, a quien el Consejo había llamado para ofrecerle el premio. Pero esta premiación se realizaría en otro país y tendría que cancelar los gastos operativos del mismo. Obviamente rechazó gentilmente la invitación, ya que era la 3era vez que se la ofrecían (en los últimos 3 años), pero me comentó que ese premio era práctica común de muchos "líderes educativos".
  • La tercera experiencia la tuve al visitar la escuela en donde trabajan mis ex-compañeras de universidad. Esperando en la sala de espera me topé con un singular "trofeo de calidad", cuando me acerqué a contemplarla, me di con la sorpresa de que era efectivamente el mismo premio del Consejo, así que no me resistí y le tomé una foto con el celular (¡bendito Nokia!)

                       

Moraleja: No todo lo que brilla es oro.

¿Preparados para leer?

Acabo de revisar con entusiasmo el artículo del diario El País: ¿Estamos preparados para el kindle?; en una interesante nota nos presenta al lector de libros electrónicos "kindle" como el ipod de los libros, aquel que derrotará al popular y poderoso libro de papel.

Existe una cantidad enorme de libros electrónicos en el mundo y muchas revistas on-line. Así que la salida de un aparato que reemplace (por fin) al libro es algo que debe hacer suspirar a muchos e-lectores como yo.

Otro suspiro lo genera la renovación del mercado, que hará que otras marcas abaraten sus costos y mejoren sus diseños, algo a esperar con fuerzas como opina Manuel.

Pero siendo realistas, la desaparición del libro se ha venido discutiendo desde años, es una idea tentadora pero ¿para quienes?, en un país en donde se registra un nivel pobrísimo de comprensión lectora la salida al mercado de un aparato que haga la tarea lectora más simple se convierte en una ironía cruel.

Me imagino al kindle en las tiendas empolvándose frente a los miles de videojuegos o DVDs.

Espero equivocarme y que más niños (y adultos) descubran el mundo maravilloso de un buen libro;  sea de papel o digital lo importante es que valoren su contenido.

(*) Una queja a propósito de los libros, hace unos meses visité las librerías tratando de adquirir "detectives salvajes" de Bolaño y al no encontrar ejemplar alguno me puse a buscar en Internet, en unos segundos lo encontré en formato PDF y ya estoy en sus primeras "hojas".  Un punto para el kindle: la facilidad para encontrar libros digitales. ;)

Deseo para el 2009

¡Que no haya Reforma Curricular!

Hace unos días nuestro ministro de Educación prometió una reforma curricular para el 2009.

Como si la educación de los niños fuese la selección de fútbol, el ministro quiere cambiar el diseño curricular vigente tan fácilmente como se cambia de entrenador. Seguramente influenciado por el jalón de orejas que recibió de Mercedes Cabanillas ya hace algunas semanas.

Razones para sugerir una Reforma Curricular nunca faltan, y algunas me parecen muy inteligentes por cierto, sin embargo los fines que se plantean los especialistas en la materia no siempre coinciden:

Para el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Educación (CNE), José Vegas, el cambio debe producirse en tres aspectos. El primero debe ser una diversificación regional para incorporar en la educación el desarrollo y la cultura local. Vegas dice que al currículo también le falta añadir las metas de aprendizaje por cada año. "Aún no está bien especificado en el currículo todos los logros de aprendizaje anuales", precisó. Sostuvo que también falta implementar metodologías de enseñanza. "Hay muchos temas que se deben enseñar en las aulas, pero faltan materiales educativos", finalizó.

"Los cambios deben ser integrales y no manoseos que únicamente terminen por confundir más a los maestros, padres de familia y alumnos". Así opinó el padre y educador Ricardo Morales Basadre.

El educador considera que "el mundo cambia, por ello, el currículo necesita cambiar y adecuarse a los nuevos tiempos".

León Trahtemberg, consultor de este Diario, dijo que los cambios curriculares se realizan teniendo en cuenta los resultados, buenos o malos, del año anterior. Para el experto, los cambios deben concentrarse en las áreas de lenguaje y matemáticas, "donde tenemos extremas deficiencias", precisó.

(extracto del diario El Comercio, 15 01 2008)

No creo que "La solución", sea realizar una reforma curricular, ya muchas se han hecho en estos últimos 10 años, y no se ha avanzado mucho por lo que deberíamos dejar de anunciar reformas que sólo confundirían a los maestros y niños.

Post relacionados:

Susana Frisancho: ¿Diseño Curricular 2009?
Luis Guerrero: ¿Cómo se cambia un sistema educativo?

El monopolio del Estado: libros

Ahora resulta que el Estado no sólo está contento con el cuasimonopolio que tiene en la oferta de educación básica (el 85% de las escuelas son del Estado), sino que ahora prohíbe que los padres de familia puedan elegir el libro que ellos acuerden para sus hijos. Tamaña noticia que acabo de leer:

"Los docentes o directores de colegios públicos que exijan la compra de textos escolares o material de enseñanza de determinada editorial o marca serán sancionados drásticamente, incluso con la suspensión, precisó hoy el viceministro de Gestión Institucional, Víctor Raúl Díaz Chávez." Nota completa

Y al parecer Indecopi también se unirá a esta causa, visitando las escuelas privadas.

marketbooks

Ahora bien, ¿Quién puede corroborar que los textos escolares que el Estado reparte son los de mayor calidad? Ya en años anteriores hemos visto errores garrafales en las publicaciones estatales  perjudicando así a los estudiantes que deben ser obligados a leerlos.

Alguna vez fui testigo de cómo las publicaciones que entran al concurso son ponderadas en base a su precio y no a su calidad académica, por lo que esta prohibición resta oportunidades a los padres que si puedan pagar por un libro de calidad para que se eduque su hijo.

La parte negativa del asunto, es que evidentemente algunos malos profesores o administraciones educativas obligan a los padres a comprar determinado libro en detrimento de otro, ya sea por las comisiones que recibe o filiaciones editoriales, en este caso si es admisible una sanción por la coerción que hay. Sin embargo si el padre recibiera previamente la información de que determinados libros son los elegidos por el plantel, el padre tendría la oportunidad de elegir o no el servicio educativo.

¿Salud Mental?

El día de ayer salió publicado en Peru21 un excelente artículo de Baldomero Cáceres Santa María, en contra del término "salud mental", muy usado en los pasillos de los hospitales psiquiátricos y que lamentablemente está entrando a las escuelas.


¿Existe la salud "mental"?
Por Baldomero Cáceres Santa María, psicólogo social

En el reciente foro convocado por el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Católica (Idehpucp), 'Hacia un Proyecto de Ley en Salud Mental', se expusieron los lineamientos generales del tercer proyecto de ley al respecto elaborados en nuestros días, esta vez por el Grupo de Trabajo de Salud Mental (GTSM), proyecto que seguramente irá a dormir en comisiones como los anteriores.

De lo cual personalmente me alegro. Los primeros, como el reciente, han sido asesorados por psiquiatras y, recordando a Clemenceau, pienso que la salud es asunto demasiado serio para dejarlo en sus manos, como él pensaba -y coincido- que la guerra lo es para dejarla en manos de militares.

Mientras que hablar de "enfermedades mentales" y en contraposición de "salud mental" es parte del lenguaje común correspondiente a la impuesta teología psiquiátrica, otro es el lenguaje científico que se refiere a fenómenos, lo observable, lo que se percibe: trastornos de la conciencia y la conducta, como serían la angustia, el nerviosismo, la confusión y desorganización del pensamiento, el descontrol emocional, la depresión, la agitación, la ira, la violencia y otras manifestaciones disfuncionales para la propia realización personal y para las relaciones sociales. La psiquiatría, en efecto, mediante la autoridad otorgada por los Estados laicos, dogmatizó sus asertos y encerró precipitadamente en pseudocategorías diagnósticas (psicosis, neurosis, psicopatías, etcétera) síntomas diversos cuyo origen y "terapia" no conocía a ciencia cierta. Debido a tal ignorancia, pero urgidos por la práctica, los psiquiatras recurrieron y recurren a fármacos diversos, siempre con efectos secundarios indeseables y riesgos de salud por el uso acumulativo, cuando no a recursos "heroicos" como fueron las terapias populares del choque insulínico, el electroshock (al que aún hoy se sigue recurriendo impunemente), la lobotomía o su reemplazo mitigado de la cingulotomía, formas, entre otras, de domesticar a sus pacientes.

Así, me parece un contradicho, dada su atención a los derechos humanos, que Idehpucp, para elaborar una ley de "salud mental", haya recurrido a quienes no parten de la realidad sino de sus propios libros para emitir consejos e imponer restricciones que a todos nos perjudica. Como las asumidas por el D.L. 22095 de 1978, conocido como Ley de Drogas, señalando al coqueo andino como una "drogadicción" o "farmacodependencia", cargo que la escuela psiquiátrica peruana no ha retirado aún hoy día y que Cedro disimula. Si los psiquiatras no entienden cabalmente las "enfermedades mentales" que crean, tratan y maltratan (y no las entienden todavía), ¿cómo van a ser los adecuados consejeros de la salud pública?

El etnocentrismo de la indisciplina médica le llevó a difamar recursos de la medicina tradicional para superar diversos estados penosos de la existencia humana. Los opiáceos, el cáñamo de la India y la coca tuvieron amplia acogida medicinal en Estados Unidos y Europa durante el siglo XIX. Luego vino la psiquiatría, 'secundum Kraepelin dixit', y se difundió el hablar de "los flagelos" (morfinismo, canabismo y cocainismo) que aspiraban a reemplazar, en el imaginario colectivo, a los verdaderos flagelos de los pueblos que son la guerra y el hambre.

Hoy bien se reconoce que buena nutrición y actividad física son requisitos del equilibrio y bienestar integral al cual debiera dedicar su interés el Ministerio de Salud, aparte de la higiene pública. Hablar de salud integral debiera ser suficiente. Tema de nutricionistas, médicos y psicólogos, quienes en equipo atenderían mejor a la actual clientela psiquiátrica.

Recurrir a la autoridad de psiquiatras (rizando el rizo del absurdo, con colaboración de psicoanalistas) para atender problemas de salud pública, solo demuestra la denunciable locura pública establecida en nuestra aldea.

El negocio que abre la Ley de Acreditación

El año pasado salió publicado en el diario La Nación de Chile el presente artículo que tiene mucho que ver con lo que pasará aquí, ya el sistema de acreditación de nuestro país operará mediante agencias privadas a cargo de la evaluación de las universidades y las carreras y como bien dice el título será un negocio...buen negocio espero :D 

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El negocio que abre la nueva Ley de Acreditación

La avalancha de carreras que seguramente buscarán acreditación, permitirá el nacimiento de empresas privadas que compitan por estos clientes. Las universidades financiarán -pagando a las agencias- a los evaluadores externos encargados de certificarlas. Luis Riveros, José Joaquín Brunner y Maximiano Errázuriz son algunos de los ilustres tras el negocio. La Nación K.Pavez / A.Valencia

La nueva Ley de Acreditación para la Calidad de la Educación Superior, en su artículo 34, permitirá crear agencias privadas que provean el servicio de certificar la calidad de carreras y programas de estudio. Y ya hay muchos interesados en explotar este campo, tomando en cuenta la gran cantidad de carreras que aún no acceden a su certificación.

El ex rector de la Universidad de Chile, Luis Riveros, es el director de Akredita, una agencia en la que comparte roles con Ubaldo Zúñiga, ex rector de la Usach; Jaime Pozo, ex rector la Universidad de La Serena; Manfred Max Neef, ex rector de la Universidad Austral; Iván Navarro, actual vicerrector de la Universidad de Los Lagos, y Maximiano Errázuriz, diputado de Renovación Nacional.

Ellos tendrán la facultad de decidir, a través de pares externos, qué carreras cumplen con los requisitos necesarios para entrar al grupo de los mejores.

Riveros señaló que “estamos saliendo de un largo período de organización” y que el grupo ya tiene todo lo necesario para partir. Incluso, ya cuentan con los pares nacionales e internacionales que les exige la ley para funcionar.

En el equipo participa un vicerrector en ejercicio, Iván Navarro. Al ser consultado sobre una posible incompatibilidad entre su cargo y el trabajo en la agencia cuya labor es precisamente certificar a centros de estudio, Riveros señaló que “no existe tal incompatibilidad, porque la ley establece que si llevamos un proceso de la Universidad de los Lagos, por ejemplo, quien esté vinculado a ella no participa, simplemente”.

El entusiasmo del ex rector es tal, que ya está pensando incluso en internacionalizar su agencia: “En Perú se está dando un proceso similar, también en Paraguay. En México y Argentina ya existe. Tenemos que aprovechar la ‘marca Chile’, que tiene muy buena reputación en el exterior”. Luis Riveros asegura que mientras más competencia en el sistema, mejor.

Según sus palabras, al menos existirían tres sociedades interesadas en convertirse en entidaes acreditadoras: “Una formada por José Joaquín Brunner y Juan Antonio Guzmán, otra del Colegio de Ingenieros, y otra encabezada por el ex miembro del Consejo Superior de Educación Moisés Silva”.

Yo pago, usted me acredita

Jaime Pozo, ex rector de la Universidad de La Serena y socio de la naciente agencia Akredita, enseña la estructura y el modo de financiamiento de la modalidad que, estima, debiera comenzar a funcionar en marzo de 2007.

Toda agencia privada deberá gestionar ante la Comisión Nacional Acreditadora (CNA) la autorización para “prestar servicios” ofrecidos a las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica que soliciten la certificación de determinada carrera. Y pagan por eso.

“Cada entidad de educación superior elegirá la agencia acreditadora a la cual requerirá sus servicios. La agencia realizará su trabajo a través de ‘pares evaluadores’, académicos de cualquier universidad que la agencia contrate. La agencia se encarga de pagarles a los ‘pares evaluadores’”, señala Pozo.

-¿Y quién le paga a Akredita?, ¿la universidad que quiere que le certifique su carrera?

-Sí. Pasa que además la CNA tiene la capacidad de acreditar cuántos, ¿los cinco mil programas que hay?

-¿No cree que el método puede ser objetado? Es el cliente el que paga a la agencia para que ésta la acredite.

-Es que así funciona en Europa y Estado Unidos. Se trata de un sistema serio y con académicos de experiencia.

-Igual el tema queda abierto al menos a un dilema ético, no cree?

-Es que una carrera puede perfectamente ser rechazada.

-¿Quién fija los precios de la prestación del servicio para acreditar carreras?

-Cada agencia define eso. También el valor de las asesorías de perfeccionamiento permanente para que una carrera pueda mejorar y logre acreditarse.

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Hay que aclarar que la ley chilena de acreditación salió publicado después que la nuestra, por lo que nuestro referente más próximo al momento de ver un sistema de agencias privadas es la representada por México con muchos años y muchas carreras acreditadas.

Lea a Sternberg

Robert J. Sternberg es uno de mis referentes en psicología, conocí de su obra en los cursos de Inteligencia que llevé en la universidad, por suerte tuve la dicha de conocerlo y entrevistarlo hace años cuando visitó nuestro país para el Congreso Interamericano que se realizaba aquí.

He vuelto a recordar dicho encuentro gracias al último post de Brunner, que nos recomienda leer: "Assessing What Matters". Así que a leerlo.

Feliz 2008 :D